Tu viaje por México Querido

Mi viaje por México es un recorrido por los fines de semana, semanas santas, veranos, navidades y cualquier "pinta" que oportunamente se nos presenta para recorrer los paisajes, asolearnos en las playas, perder el aliento en sus montañas, encontrar el "ligue" de nuestra vida... en fin, se trata de cómo vives tu México Querido.


lunes, agosto 21, 2006

Un baño de temazcal para el fin de semana.

Temazcal
Una buena opción para salir de fin de semana es visitar lo que han llamado "spa prehispánico", o Temazcal. Puedo decir que hay de dos tipos, los que se usan como "baño de vapor" y los que se toman como rituales.

El temazcal es un baño prehispánico que ha prevalecido hasta nuestros días, es usado de diversas maneras y está hecho de diferentes formas. El más común es una construcción de adobe circular, tipo iglú, de unos tres o cuatro metros de diámetro y en su interior una altura de uno sesenta metros aproximadamente. La entrada es de no más de un metro de altura y para entrar hay que hacerlo a gatas. En su interior los hay de piso de tierra o de cemento y algunos con hierbas en el piso y tienen un agujero en el centro, en el que se colocan las piedras calientes y al que se le llama "ombligo de la madre tierra". El temazcal se cierra por completo y uno permanece a oscuras durante el baño o ceremonia, que consiste en recibir el vapor que produce el choque de un te de hierbas con las piedras al rojo vivo.

Los spas que cuentan con baño de temazcal lo ofrecen como baño de "vapor de te de hierbas", uno entra solo o con varias personas por veinte o hasta cuarenta minutos.

ChamánEl temazcal prehispánico ceremonial o ritual cuenta también con este vapor de hierbas y es dirigido. Uno entra en grupo con un Chamán o una Sacerdotisa, quienes dirigen el temazcal con cánticos en nahuatl, sonidos de tambor y caracoles; invocación a los elementos, peticiones a la madre tierra y a veces danzas. Hay distintas ceremonias y con diferentes objetivos. Las hay purificadoras, sanadoras, post parto, casamientos, etc.

Puede encontrarse temazcales en lugares inverosímiles como construcciones rústicas en despoblado a la orilla de la carretera o en lugares sabidos místicos como Tepoztlán, Morelos o Catemaco, Veracruz. En algunos centros de Spa los temazcales suelen ser más cómodos, aunque carentes del ambiente místico, pero gratos para quienes prefieren servicios individuales.

Cabe mencionar que también hay temazcales que no ofrecen servicio al público, no como negocio, ya que forman parte de un cotidianidad de familia en comunidades indígenas, que como equipamiento básico incluyen su "casa de piedras calientes" o temazcal. Durante las visitas a estas familias en el Turismo Rural, suelen invitar al visitante a compartir un baño de temazcal familiar.

Independientemente de la opción que elija para su viaje de fin de semana, le aseguro que será una buena experiencia, sobre todo relajante.

¡Buen Viaje!

Turismo Rural

Un espacio que adopta relevancia en nuestro país es el turismo Rural. Muy llamativo para el turismo internacional, principalmente el europeo, y que ahora comienza a tomar fuerza por un turismo nacional que ve en la cultura un motivo par viajar.

El turismo Rural está ligado a comunidades con culturas indígenas o con tradiciones arraigadas y consiste en visitar estos lugares y ser testigos tanto de sus fiestas como de sus actividades cotidianas. Hay pueblos que comienzan a acostumbrarse a la presencia de los visitantes y hay otros que ya están conscientes de sus atractivos y ven con buenos ojos la llegada de turistas.

Cuetzalan, Puebla, es uno de estos casos. No sólo se han adaptado a la presencia los fines de semana en el "trueque" o mercado, sino que ahora aceptan a pequeños grupos que comparten sus jornadas de trabajo y sus comidas en sus casas, comiendo lo de siempre.

Zacatlán es otro municipio de Puebla que tiene culturas indígenas que han iniciado con este tipo de actividades. Incluso aceptando hacer ceremonias exclusivas para algunos visitantes.

En la república existen diversos lugares donde se puede llevar a cabo este tipo de turismo, si quieres incursionar en él, puedes iniciar con los "Pueblos Mágicos" lugares que forman parte de un programa de la secretaría de turismo federal. Sectur federal lo define así; «Un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin MAGIA que emana en cada una de sus manifestaciones socio - culturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico».

Las localidades incorporadas a la fecha son: Huasca de Ocampo y Real del Monte en Hidalgo; Mexcaltitlán, Nayarit; Real de Catorce, San Luis Potosí; Comala, Colima; Taxco, Guerrero; Tapalpa, Tequila y Mazamitla en Jalisco; Tepotzotlán y Valle de Bravo en el Estado de México; Tepoztlán, Morelos; Izamal, Yucatán; San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo en Guanajuato; Cuetzalan, Puebla; Pátzcuaro y Tlalpujahua en Michoacán; San Cristobal de las Casas, Chiapas; Parras de la Fuente, Coahuila; Alamos, Sonora; Cosalá, Sinaloa; y Bernal, Querétaro.

lunes, agosto 07, 2006

Cuetzalan

Vista de la iglesia de San Francisco de Asis



Son ya varias las veces que viajo a Cuetzalan y no deja de sorprenderme. Desde que comienza la subida a la sierra vale la pena el viaje; digo pena como sinónimo de curvas, neblina y baches que aparecen de la nada y nos ponen el reto de decidir si caer en el de la izquierda o el de la derecha. Toda esta “pena” vale pasarla por conocer Cuetzalan, que como decía, desde que uno se enfila en el sinuoso camino los paisajes son siempre de foto, el verdor que cambia de gama a uno más tierno que el obscuro de bosque de la autopista a Teziutlán, por Zaragoza. La vegetación se torna exuberante, parece que se nos viene encima de tan rápido que crece. Cuando se ha llegado a la parte alta de la carretera, pasando Zacapoaxtla, las vistas son espectaculares y provocan un poco de miedo cuando no se ve el fondo de las barrancas, sin embargo el asombro se sobrepone.

Pasillo de mercadoUno se da cuenta que está por llegar a Cuetzalan cuando se ven hombres y mujeres todos vestidos de blanco caminando por la carretera o trabajando en las empinadas laderas de la carretera. Llaman la atención los hombres que pareciera van descalzos, cuando en realidad llevan unos huaraches que consisten en una suela hecha de recorte llanta usada, sujeta al pie por unas delgadas correas de cuero. Lo que me resulta curioso es que aun cuando hace frío, se ven enchamarrados pero con sus huaraches que dejan su pie al desnudo. La humedad también anuncia que estamos llegando al punto donde las nubes del Golfo de México tocan tierra por primera vez, topándose con las prominencias de la Sierra Norte de Puebla.

Calle de CuetzalanEstar en Cuetzalan es mágico, aun cuando no formara parte del programa de «Pueblos Mágicos» de la Secretaría de Turismo federal. Al estar enclavado en la sierra, sus calles empedradas suben y bajan flanqueadas de muros blancos con guardapolvos de colores. Al caminar por las empinadas subidas uno llega a sentir verguenza por el aire que nos llega a faltar comparado por el que les sobra a las viejitas que nos alcanzan para vendernos sus mercancías, que ni sudan y tienen aliento para insistirnos en que les compremos sus servilleteros de penachos de voladores a escala, tortilleros de tela bordados, cintas tejidas para usarlas de diadema… al tiempo en que tomamos minutos en recuperar aire para decir algo.

Anciana vendedora de CuetzalanEstas viejitas morenas de huesos delgados, bajas de estatura y de piel surcada tienen la mirada tierna y sin variar a la primera que se nos presenta le compramos algo de cinco, diez o quince pesos; invariablemente nos seguirán abordando otras con mercancías parecidas y si ven nuestra resistencia, arguyen una supuesta promesa: «alla’rriba me dijo que al rato me compra». Igualmente llegan niños que ofrecen guiarnos a las cascadas o a las grutas. También son insistentes y persistentes. Tanto, que cuando a dos niños les dije que si estuvieran en Yohualichan les aceptaba la explicación, estando a dos kilómetros de la zona arqueológica, ellos, aceptando mi «reto», corrieron los dos kilómetros por el camino empedrado delante del coche. Evidentemente ya no tenía pretexto para rechazar su oferta.

Fritanga en el mercado de CuetzalanTambién hay que decir que con poco se puede comer en Cuetzalan. Con quince pesos me comí dos órdenes de deliciosos tlayoyos – gorditas de masa de maíz rellenas con una pasta de alberjón hervido con hojas de aguacate – preparados con salsa verde o roja, cebolla y queso, una orden de molotes – también de masa de maíz rellenos de pollo preparado con tomate y cebolla, y fritos en manteca de cerdo – con salsa queso y cebolla. El refresco es aparte. Estas delicias regionales puede probarlas el domingo de mercado en la esquina de Hidalgo y Morelos.

Fritanga en el mercado de CuetzalanAl caminar por el mercado uno escucha las conversaciones en nahua entre los lugareños, entreveradas con el voceo a micrófono que vende una panacea: «…peeerlas de caguama. Estimulan el apetito, quitan la depresión, aumentan la inteligencia… peeerlas de caguama...». Otras hiervas milagrosas también se venden para todos los males del cuerpo, del alma y de amores. Los menos experimentados en vender a los turistas reciben consejo, en nahua, de los más experimentados, como si uno no se diera cuenta que sugieren aumentar el precio.

Misa en CuetzalanOtra buena experiencia es entrar a misa en la iglesia de San Francisco de Asís y observar el sincretismo que prevalece. Resaltan los atavíos del Sacerdote y de las mujeres que acolitan, así como los motivos indígenas dispuestos en el altar, que comparten espacio con las típicas imágenes heredadas del catolicismo español. Uno puede observar que las dos filas de bancas, la de la izquierda la ocupan los hombres y la de la derecha las mujeres.

Cuetzalan tiene muchos atractivos culturales y naturales. Ambos hacen de este Pueblo Mágico y lugar obligado a visitar, y aun cuando la carretera nos hace dudar, finalmente uno desea regresar.

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